Anoche estaba pasando a limpio unas notas que tomé en un monográfico de improvisación que hice ya hace tiempecillo y me llamaron mis amigos para salir. Tras una acalorada discursión entre mi "yo responsable"(Si, tengo de eso) y mi "yo que pasa de todo" (que tengo de eso no es nada nuevo), el segundo le clavó el tridente al primero y decidí que había que salir. Qué remedio.
Me vinieron a buscar y cuando estabamos en mi portal, nos dimos cuenta de que no teníamos ni puñetera idea de qué ibamos a hacer. Entramos a un pub cualquiera. Vaya fauna que nos encontramos. Para que os hagais una idea, era un pub heavy y yo iba de vestido de vuelo y tacones. Me di cuenta de que no era el sitio que estábamos buscando cuando entré y todo el pub se volvió a mirarme. Silencio sepulcral en plan película. Cambiamos de pub. Si en el último era el equivalente granadino de la princesa de Noruega, en este era el equivalente a Belén Esteban el día de las campanadas. Nos fuimos a meter en el pub más pijo de toda la calle. Gente de 20 años actuando como si tuvieran 30. Eso es algo que nunca llegaré a entender. Escuché a una chica hablando con otro chaval. Le decía que en las Cruces no se podía ir a la "Urba" porque se iba con sus padres a Marbella en el Yate. Que al día siguiente tenía un hueco para quedar con él de 19.00 a 19.45. Después se quejan las tías de que los tíos sólo quedan con ellas para lo que quedan. Normal. Si te está tirando los trastos descaradamente y tu le estás dando 45 minutos de tu día...¿qué carajo esperas? ¿que vaya a hablarte de los titulares del día y después veáis "Un paseo para recordar"? Y me dicen a mi que estoy en las nubes. Pues no se yo. Por eso se juntan los Blackberrys con las Blackberrys (así l@s llamo cariñosamente). Ahí juega también la teoría de la edad mental de hombres y mujeres. Tú, que eres tan lista para organizarte minuto a minuto cada día, ¿de verdad no sabes que los tíos manejan una edad mental 4 años menor a la que realmente tienen? Que tu aparentas 30, pero estás hablando con un tío que tiene 18 años en realidad. Y a esas edades, no piensan precisamente en casarse.
Pero bueno, eso es otra historia. Salimos y decidimos dar una vuelta. Sin saber cómo, acabamos en la puerta de mi casa. Vemos todos una película y, cuando acaba, volvemos a no saber qué hacer. Y en un abrir y cerrar de ojos, estamos en una discoteca en la que no había que pagar entrada. Después de bailar un ratazo, de que nos entrara a las chicas del grupo un profesor de la escuela de las monjas de mi pueblo que tenía 36 años y de que el doble feo (muy feo) del Follonero me pidiera matrimonio (esto es verídico xD), nos vamos de la discoteca. Muchas experiencias demasiado surrealistas para un rato tan pequeño.
Echamos a andar de nuevo y, lejos de encerrarnos cada uno en nuestras casas, llegamos a un mirador del Albaicín. Y, aunque parezca una mierda, amanecer a los pies de la Alhambra es una de las cosas más bonitas que se pueden hacer aquí.
Tras congelarnos todos un poco, nos fuimos a clase. Si, he ido a clase. Y, si, he ido a clase con mi vestido y mis tacones. Lo sorprendente es que ese ha sido el único sitio donde no me han puesto caras raras. Y al acabar las clases, he vuelto a casa. Tenía que dormir o el tridente me lo clavaba a mi mi "yo que pasa de todo". Pasa de todo, pero se cansa igual.
Y antes de irme a dormir he abierto la libreta con las notas del taller de impro. Hay que respetar al compañero y lo que él propone, coordinarse con él y saber cuando él va por delante o vas tú. Hay que dibujar una escena y utilizarla. Hay que crear y resolver conflictos. Reiventarse para hacer la impro más amena. Saber reaccionar a tiempo. Aprovechar el espacio. Pensar rápido (o no pensar). Darle tiempo a los silencios. Y lo más importante de todo, nunca negar lo que se te propone.
Y me di cuenta cuando cerré la libreta de que la vida no es más que una improvisación de X años. Respetar a tus amigos y la gente que te quiere y sus ideas, compenetrarse bien con ellos y saber cuando les toca llevar la voz cantante y cuando te toca a tí. Hay que saber ver lo que hay a tu alrededor y utilizarlo. Hay que liarla parda y después saber salir del marrón. Reinventarse para hacer el camino más ameno. Saber reaccionar a tiempo. Aprovechar tu espacio. Pensar rápido (o no pensar). Saber cuando callar, saber cuando retirarse. Nunca negar lo que se te propone. Hay veces que hay que decir que no. Pero yo pienso que ese es el camino fácil.
Y lo más importante de todo, en los dos ámbitos, es no tener ni miedo ni vergüenza, no juzgarse a uno mismo si no es necesario y saber golpearse en la cabeza, caer y volver a levantarse.
El mundo no tiene que ser un conjunto de continentes y países. Tiene que ser un patio de juegos. Por lo menos, para mi, lo es.
Ah, tengo que contaros. Tras volver de visitar en urgencias a mi "yo responsable" (lo está pasando mal, pero se recuperará), he visto a la Blackberry de los 45 minutos. Estaba equivocada yo. El Blackberry se le estaba declarando, en plan matrimonio. Ella le ha dicho que si, muy emocionada, pero mientras lo abrazaba, marcaba el número de la esteticienne para decirle que iba en 10 minutos en vez de ir en 5. Pobre chaval. No sé si por lo que se lleva o por casarse nada más. Ya le estoy haciendo los patucos a Borja Mari y el babero a María de las Mercedes. Guapos van a salir, pero en vez de una barra de pan bajo el brazo...adivináis que van a traer?...xD
[La imperfección es perfecta]
Ke$ha - BlahBlahBlah
miércoles, 14 de abril de 2010
jueves, 1 de abril de 2010
u gotta show me...**
En la vida hay momentos mágicos que ocurren cuando menos te lo esperas.
Sales por la puerta después de tres horas esperando a que llegue y tu prima recibe una llamada de unos amigos y decide quedarse. Tu te quedas con ella. Llegas a la pista de baile y te olvidas de todo. Te giras y ahi está. Y suena tu canción favorita. Y el resto es historia. En realidad es una putada, pero es una putada bonita.
Estoy ante el precipicio otra vez. Me he puesto una mochila. Tengo dos botones que apretar. Uno funciona seguro y el otro puede que no lo haga. Puedo pararme a pensar y tardar la vida en averiguar cual he de pulsar. Puedo no hacerlo.
Esta vez no lo haré. No porque todo me de igual ni porque no me importe nada. Eso esta vez no está en mi mente. Es que, esta vez, no decide la mente. Decide el corazón.
Y me voy a tirar sin saber cual me salvará de destrozarme contra las rocas. No por tonta. Es que una vez me dijeron que lo que importa no es el cómo tocas el suelo, sino disfrutar el vuelo.
Now I'm caught in a bad romance...
Say LON·DON baby!:D
Sales por la puerta después de tres horas esperando a que llegue y tu prima recibe una llamada de unos amigos y decide quedarse. Tu te quedas con ella. Llegas a la pista de baile y te olvidas de todo. Te giras y ahi está. Y suena tu canción favorita. Y el resto es historia. En realidad es una putada, pero es una putada bonita.
Estoy ante el precipicio otra vez. Me he puesto una mochila. Tengo dos botones que apretar. Uno funciona seguro y el otro puede que no lo haga. Puedo pararme a pensar y tardar la vida en averiguar cual he de pulsar. Puedo no hacerlo.
Esta vez no lo haré. No porque todo me de igual ni porque no me importe nada. Eso esta vez no está en mi mente. Es que, esta vez, no decide la mente. Decide el corazón.
Y me voy a tirar sin saber cual me salvará de destrozarme contra las rocas. No por tonta. Es que una vez me dijeron que lo que importa no es el cómo tocas el suelo, sino disfrutar el vuelo.
Now I'm caught in a bad romance...
Say LON·DON baby!:D
lunes, 15 de marzo de 2010
Quién sabe donde
Cuando pierdes una cartera en una cafetería, la buscas en la barra.
Cuando pierdes un libro en la facultad, lo buscas en conserjería.
Cuando pierdes un vestido en tu armario, le pides al león que vive dentro que te lo busque.
Cuando pierdes una aguja en un pajar, la buscas. Con un imán del tamaño de tu cabeza, pero la buscas.
Ahora, ¿qué haces cuando has perdido la inspiración?
O peor, ¿qué haces cuando has perdido la ilusión?
Pensé que Pepito Grillo me ayudaría esta vez, pero se ve que ha aprovechado este invierno para desaparecer con el hada madrina...quizá estén en una cabaña romantica en los Alpes. Quién sabe.
Pero volved pronto!!...
pronto no...
YA!
jope...xD
Cuando pierdes un libro en la facultad, lo buscas en conserjería.
Cuando pierdes un vestido en tu armario, le pides al león que vive dentro que te lo busque.
Cuando pierdes una aguja en un pajar, la buscas. Con un imán del tamaño de tu cabeza, pero la buscas.
Ahora, ¿qué haces cuando has perdido la inspiración?
O peor, ¿qué haces cuando has perdido la ilusión?
Pensé que Pepito Grillo me ayudaría esta vez, pero se ve que ha aprovechado este invierno para desaparecer con el hada madrina...quizá estén en una cabaña romantica en los Alpes. Quién sabe.
Pero volved pronto!!...
pronto no...
YA!
jope...xD
lunes, 22 de febrero de 2010
Cenicienta...**
Después de cuatro años, este es el primer amago de poesía que escribo. Y digo amago, porque cuatro años son mucho polvo que cubre el departamento de poesía de mi mente. Los funcionarios son iguales en la vida real que en mi cabeza (estas son las secuelas de ver muchos capítulos de "Erase una vez el cuerpo humano"), muchas vacaciones pero cuando dicen de ponerse serios, Dios nos coja confesados.
En resumen, después de cuatro años, aquí va el nuevo. Una patochada, pero por lo menos algunos versos riman. Sólo espero que el que era conselleiro de cultura en 2006 no lea esto.
Corre Cenicienta,
ponte tu mejor vestido,
que la vida te espera
y tu sonrisa aún no se ha ido,
antes de que sea tarde,
de que todos hayan partido,
a tus zapatos, aunque arden,
no los alcanzará el olvido.
Corre Cenicienta,
que te sobran los motivos,
corre aunque te quedes
sin aliento en el camino,
te espera la carroza
que te llevará al destino,
a ese lugar que adoras,
donde nada es dañino.
Corre Cenicienta
y sonríe como si nada hubiera sido,
corre más rápido y afloja
los cordeles del destino.
Espera Cenicienta,
¿Qué te habías creído?
¿Que todo sería fácil,
y que nada estaría perdido?
Pobre Cenicienta, estaba cegada
por tanto brillo y la esperanza,
pudo ver sin tardanza
que esa partida ya estaba ganada,
no por ella, sino por la añoranza.
Detektivbyrån - Om du möter varg
En resumen, después de cuatro años, aquí va el nuevo. Una patochada, pero por lo menos algunos versos riman. Sólo espero que el que era conselleiro de cultura en 2006 no lea esto.
Corre Cenicienta,
ponte tu mejor vestido,
que la vida te espera
y tu sonrisa aún no se ha ido,
antes de que sea tarde,
de que todos hayan partido,
a tus zapatos, aunque arden,
no los alcanzará el olvido.
Corre Cenicienta,
que te sobran los motivos,
corre aunque te quedes
sin aliento en el camino,
te espera la carroza
que te llevará al destino,
a ese lugar que adoras,
donde nada es dañino.
Corre Cenicienta
y sonríe como si nada hubiera sido,
corre más rápido y afloja
los cordeles del destino.
Espera Cenicienta,
¿Qué te habías creído?
¿Que todo sería fácil,
y que nada estaría perdido?
Pobre Cenicienta, estaba cegada
por tanto brillo y la esperanza,
pudo ver sin tardanza
que esa partida ya estaba ganada,
no por ella, sino por la añoranza.
Detektivbyrån - Om du möter varg
viernes, 12 de febrero de 2010
funny people**
Esta mañana he visto esta película y me ha encantado. Han sido las 2h y media que más rapido se me han pasado...creo que en este último mes xD.
Dejo el trailer:
Dejo el trailer:
martes, 2 de febrero de 2010
exámenes**
Los exámenes de febrero son como los gimnasios.
Un mero propósito de año nuevo. Creo que uno de los más comunes después de "este año dejo de beber/fumar" es "este año me las saco todas en febrero".
Y digo que es como un gimnasio porque, si os dais cuenta, seguimos los mismos pasos para hacer una cosa que para hacer otra.
El primer paso es la fijación de objetivos.
a. Tú, que estás en la talla 42, te miras al espejo y dices "este año, me quedo en la 38".
b. Tú, que estás a dos asignaturas de quedarte fuera de la carrera, te miras al espejo y dices "este año, estudio de verdad y apruebo".
El segundo paso es la mentalización.
a. Tú, que te acabas de hacer un plan de sesiones para llegar a la 40 en febrero, te das cuenta de que si no empiezas en dos semanas, no te da tiempo a perder la talla.
b. Tú, que te acabas de hacer un plan de sesiones para estudiar todo poco a poco, te das cuenta de que si no empiezas en dos semanas, no te da tiempo.
Pero es aquí cuando entra en funcionamiento una extraña ley, que parece ser universal, que dice que "cuanto más importante sea lo que tienes que hacer, más interesante se volverá todo a tu alrededor".
a. Decides que lo mejor es salir a comprar ropa nueva para el gimnasio y mañana empiezas. Te encuentras con las rebajas. En las rebajas, te encuentras con la que era tu mejor amiga del instituto. Resultado: En una semana, tienes otra talla más.
b. Decides que lo mejor es recoger tu habitación para no distraerte con nada. Te encuentras la caja donde guardabas las películas en el instituto. En la caja, te encuentras las temporadas de aquella serie infantil que tanto te gustaba en el instituto y que nunca afirmaste haber visto. Resultado: En una semana sigues sin tocar un libro pero ya le has sacado parecido a Tinkiwini, Dipsy, LaLaa y Po con tus compañeros de clase.
El tercer paso es la preparación física.
a. Tú, que has llegado a la puerta del gimnasio y la has pasado, llegas a la clase y ahí está el monitor. Lo miras fijamente a los ojos con cara de "como me tengas que dar tú la clase, apaga y vamonos". Empiezan los estiramientos con tu ejercicio favorito...por los huevos. Toca abrirse de piernas y llegar con el brazo hasta la punta del pie. Miras al cielo rogando piedad y acordándote de todos y cada uno de los mantecados que te has tomado estas navidades. Aún encima, te tienes que aprender lo que parece ser que todos han aprendido en esa semana en la que tu no has estado.
b. Tú, que has sacado los libros de la maleta y los has puesto en la mesa, te sientas en la silla y ahí está el libro. Lo miras con cara de "como me tengas que enseñar tu algo, apaga y vamonos". Empiezas a estirarte y te crujes los dedos. Y llega tu ejercicio favorito...por los huevos. Toca abrir el libro y coger el subrayador. Y a tu libro no le gusta que le abran las tapas. Miras al libro de nuevo, para después mirar al cielo rogando piedad y acordándote de todos los capítulos de los Teletubbies que habías visto esa semana anterior.
El cuarto paso es el momento de entrar en materia.
a. Tú, que vas por primera vez en tu vida a una clase en un gimnasio, empiezas a seguir la tabla de ejercicios que propone el profesor. Empiezas a creer que toda la gente que te rodea ha nacido con la tabla incrustada en su cerebro y la llevan haciendo desde pequeños, porque sino es imposible que se hayan aprendido todo eso en una semana. Y mira que tú lo intentas, pero que no hay manera de que sepas que va después. Pero tú sigues intentandolo.
b. Tú, que es la primera vez que estudias todas esas asignaturas, empiezas a leer todo los textos que te ha mandado el profesor. Empiezas a pensar que todos tus compañeros de clase nacieron con un pequeño Newmark y otro pequeño Coseriu en la cabeza, porque sino es imposible que se sepan todas esas teorías habiendo estudiado sólo una semana. Y mira que tú lo intentas, pero no hay manera de que sepas a donde quieren llegar esos tipos. Pero tú sigues intentándolo.
El quinto paso es la demostración.
a. Tú, que sabes que hoy te toca demostrar ante el profesor y la clase todo lo que has aprendido, te has preparado a fondo para la ocasión. Decides que lo mejor es no hablar con nadie antes de la clase y concentrarte. Estás repasando mentalmente todo cuando, de repente, tu oído capta una frase de una conversación: "De verdad, el león no me sale para nada, pero se hacer el dragón". Entras en pánico. ¿¡El león!? ¿¡El dragón!? ¡Pero si yo sólo sé hacer la rana, la grulla y el flamenco! Y llega la hora y piensas que, como bien dijo un chino en la tele anunciando coches, es mejor que seas agua y te eches pal río.
b. Tú, que sabes que hoy te toca demostrar ante el profesor y el capullo que se sienta a copiarse de tí todo lo que has aprendido, te has preparado a fondo para la ocasión. Decides que lo mejor es no hablar con nadie antes del examen y concentrarte. Estás repasando mentalmente todo cuando, de repente, tu oído capta una frase de una conversación: "De verdad, de Casado Velarde no tengo ni idea, pero de Escandell Vidal me sé hasta lo que comía su pájaro". ¿¡Casado Velarde!? ¿¡Escandell Vidal!? ¡Pero si yo sólo me se Newmark, Coseriu y la vida de Belén Esteban! Y llega la hora y piensas que, como bien te dijo tu madre cuando tu pez se perdió, es mejor que te vayas al río.
El sexto y último paso es la decisión.
a. No sabes cómo ha salido. Más que nada porque nada más hacer la grulla, has hecho la croqueta y has salido de la clase. Vas a tu casa y te das cuenta de que el vestido que te regaló tu madre no te entra. Vas a la farmacia y te pesas. Llamas a tu amiga del instituto.
b. No sabes cómo ha salido. Más que nada porque nada más acabar la última pregunta has cogido tus cosas de un puñao y te has ido de la clase. Vas a la cafetería, abres el libro y buscas las respuestas. Vas a por una tila y te sientas. Llamas a la tienda de disfraces más cercana.
a. Te encuentras con tu amiga y decides que no hay tanta prisa por meterte en el vestido nuevo. El verde no se lleva. Te pones guapa. Te vas de copas con tu amiga...y a tomar viento.
b. Te encuentras con el dependiente de la tienda de disfraces y decides que no hay tanta prisa por sacarte la carrera. Total, en cuanto acabes vas al paro. Te disfrazas de Tinkiwinki. Te vas de copas...y a tomar por culo.
[Quiero que acabe yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! Suerte!!:)]
Un mero propósito de año nuevo. Creo que uno de los más comunes después de "este año dejo de beber/fumar" es "este año me las saco todas en febrero".
Y digo que es como un gimnasio porque, si os dais cuenta, seguimos los mismos pasos para hacer una cosa que para hacer otra.
El primer paso es la fijación de objetivos.
a. Tú, que estás en la talla 42, te miras al espejo y dices "este año, me quedo en la 38".
b. Tú, que estás a dos asignaturas de quedarte fuera de la carrera, te miras al espejo y dices "este año, estudio de verdad y apruebo".
El segundo paso es la mentalización.
a. Tú, que te acabas de hacer un plan de sesiones para llegar a la 40 en febrero, te das cuenta de que si no empiezas en dos semanas, no te da tiempo a perder la talla.
b. Tú, que te acabas de hacer un plan de sesiones para estudiar todo poco a poco, te das cuenta de que si no empiezas en dos semanas, no te da tiempo.
Pero es aquí cuando entra en funcionamiento una extraña ley, que parece ser universal, que dice que "cuanto más importante sea lo que tienes que hacer, más interesante se volverá todo a tu alrededor".
a. Decides que lo mejor es salir a comprar ropa nueva para el gimnasio y mañana empiezas. Te encuentras con las rebajas. En las rebajas, te encuentras con la que era tu mejor amiga del instituto. Resultado: En una semana, tienes otra talla más.
b. Decides que lo mejor es recoger tu habitación para no distraerte con nada. Te encuentras la caja donde guardabas las películas en el instituto. En la caja, te encuentras las temporadas de aquella serie infantil que tanto te gustaba en el instituto y que nunca afirmaste haber visto. Resultado: En una semana sigues sin tocar un libro pero ya le has sacado parecido a Tinkiwini, Dipsy, LaLaa y Po con tus compañeros de clase.
El tercer paso es la preparación física.
a. Tú, que has llegado a la puerta del gimnasio y la has pasado, llegas a la clase y ahí está el monitor. Lo miras fijamente a los ojos con cara de "como me tengas que dar tú la clase, apaga y vamonos". Empiezan los estiramientos con tu ejercicio favorito...por los huevos. Toca abrirse de piernas y llegar con el brazo hasta la punta del pie. Miras al cielo rogando piedad y acordándote de todos y cada uno de los mantecados que te has tomado estas navidades. Aún encima, te tienes que aprender lo que parece ser que todos han aprendido en esa semana en la que tu no has estado.
b. Tú, que has sacado los libros de la maleta y los has puesto en la mesa, te sientas en la silla y ahí está el libro. Lo miras con cara de "como me tengas que enseñar tu algo, apaga y vamonos". Empiezas a estirarte y te crujes los dedos. Y llega tu ejercicio favorito...por los huevos. Toca abrir el libro y coger el subrayador. Y a tu libro no le gusta que le abran las tapas. Miras al libro de nuevo, para después mirar al cielo rogando piedad y acordándote de todos los capítulos de los Teletubbies que habías visto esa semana anterior.
El cuarto paso es el momento de entrar en materia.
a. Tú, que vas por primera vez en tu vida a una clase en un gimnasio, empiezas a seguir la tabla de ejercicios que propone el profesor. Empiezas a creer que toda la gente que te rodea ha nacido con la tabla incrustada en su cerebro y la llevan haciendo desde pequeños, porque sino es imposible que se hayan aprendido todo eso en una semana. Y mira que tú lo intentas, pero que no hay manera de que sepas que va después. Pero tú sigues intentandolo.
b. Tú, que es la primera vez que estudias todas esas asignaturas, empiezas a leer todo los textos que te ha mandado el profesor. Empiezas a pensar que todos tus compañeros de clase nacieron con un pequeño Newmark y otro pequeño Coseriu en la cabeza, porque sino es imposible que se sepan todas esas teorías habiendo estudiado sólo una semana. Y mira que tú lo intentas, pero no hay manera de que sepas a donde quieren llegar esos tipos. Pero tú sigues intentándolo.
El quinto paso es la demostración.
a. Tú, que sabes que hoy te toca demostrar ante el profesor y la clase todo lo que has aprendido, te has preparado a fondo para la ocasión. Decides que lo mejor es no hablar con nadie antes de la clase y concentrarte. Estás repasando mentalmente todo cuando, de repente, tu oído capta una frase de una conversación: "De verdad, el león no me sale para nada, pero se hacer el dragón". Entras en pánico. ¿¡El león!? ¿¡El dragón!? ¡Pero si yo sólo sé hacer la rana, la grulla y el flamenco! Y llega la hora y piensas que, como bien dijo un chino en la tele anunciando coches, es mejor que seas agua y te eches pal río.
b. Tú, que sabes que hoy te toca demostrar ante el profesor y el capullo que se sienta a copiarse de tí todo lo que has aprendido, te has preparado a fondo para la ocasión. Decides que lo mejor es no hablar con nadie antes del examen y concentrarte. Estás repasando mentalmente todo cuando, de repente, tu oído capta una frase de una conversación: "De verdad, de Casado Velarde no tengo ni idea, pero de Escandell Vidal me sé hasta lo que comía su pájaro". ¿¡Casado Velarde!? ¿¡Escandell Vidal!? ¡Pero si yo sólo me se Newmark, Coseriu y la vida de Belén Esteban! Y llega la hora y piensas que, como bien te dijo tu madre cuando tu pez se perdió, es mejor que te vayas al río.
El sexto y último paso es la decisión.
a. No sabes cómo ha salido. Más que nada porque nada más hacer la grulla, has hecho la croqueta y has salido de la clase. Vas a tu casa y te das cuenta de que el vestido que te regaló tu madre no te entra. Vas a la farmacia y te pesas. Llamas a tu amiga del instituto.
b. No sabes cómo ha salido. Más que nada porque nada más acabar la última pregunta has cogido tus cosas de un puñao y te has ido de la clase. Vas a la cafetería, abres el libro y buscas las respuestas. Vas a por una tila y te sientas. Llamas a la tienda de disfraces más cercana.
a. Te encuentras con tu amiga y decides que no hay tanta prisa por meterte en el vestido nuevo. El verde no se lleva. Te pones guapa. Te vas de copas con tu amiga...y a tomar viento.
b. Te encuentras con el dependiente de la tienda de disfraces y decides que no hay tanta prisa por sacarte la carrera. Total, en cuanto acabes vas al paro. Te disfrazas de Tinkiwinki. Te vas de copas...y a tomar por culo.
[Quiero que acabe yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! Suerte!!:)]
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