I was on the winter of my life, and the men I met along the road were my only summer. At night, I fell asleep with visions of myself dancing and laughing and crying with them. My only real happy times were when I thought of them. I was an actress, not a very popular one, that once had dreams of becoming a beautiful poet. But upon an unfortunate series of events, saw her dreams slashed and divided like a million stars in the nightsky, that I wished on over and over again, sparkling and broken. But I didn't really mind because I knew that it takes getting everything you ever wanted and then losing it to know what true freedom is. When the people I used to know found out what I had been doing, how I'd been living, they asked me why. But there's nothing in talking with people who have a home, they have no idea what it's like to seek safety in other people for a home to be wherever you lie your head.
I was always an unusual girl. My mother told me I had a chameleon soul. No moral compass pointing to north. No fixed personality. Just an inner indecisiveness that was wide and as wavery as the ocean. And, if I said I didn't plan for it to turn out this way, I'd be lying. Because I was born to be the other woman. Who belong to no one. Who belong to everyone. Who had nothing. Who wanted everything. With a fire for every experience and an obsession for freedom that terrified me to the point that I couldn't even talk about it, and pushed me to a nomad point of madness that would dazzle and deceive me.
I've been out on that open road
You can be my full time, daddy
White and gold
Singing blues has been getting old
You can be my full time, baby
Hot or cold
Don't break me down
I've been travelin' too long
I've been trying too hard
With one pretty song
I hear the birds on the summer breeze, I drive fast
I am alone in the night
Been tryin' hard not to get into trouble, but I
I've got a war in my mind
So, I just ride
Just ride, I just ride, I just ride
Dying young and I'm playing hard
That's the way my father made his life an art
Drink all day and we talk 'til dark
That's the way the road doves do it, ride 'til dark.
Don't leave me now
Don't say good bye
Don't turn around
Leave me high and dry
I'm tired of feeling like I'm fuckin' crazy
I'm tired of driving 'till I see stars in my eyes
I look up to hear myself saying,
Baby, too much I strive, I just ride.
Every night I used to pray that I'd find my people. And, finally, I did. On the open road. We had nothing to lose. Nothing to gain. Nothing we desired anymore except to make our lives into a work of art. Live fast. Die young. Be wild. Have fun. I believe in the person I want to become. I believe on the freedom of the open road. My model is the same as ever: I believe in the kindness of strangers. And when I'm in war with myself, I ride. I just ride. Who are you? Are you in touch with all of your darkest fantasies? Have you created a life for yourself where you can experience them? I have. I am fucking crazy.
But I am free.
Lana del Rey - Ride
miércoles, 5 de diciembre de 2012
jueves, 29 de noviembre de 2012
J'ysuisjamaisallé**
Nunca he ido.
Nunca he ido al lugar donde el invierno se vive acurrucado en la esquina de un ventanal, tapado por una manta y el olor dulce de una taza de chocolate caliente. Donde los veranos son contínuos paseos en bicicleta que van cortando la ligera brisa del mar. Donde los helados son de mil sabores y los muñecos de nieve sonríen por donde quiera que vayas. Donde los cristales de nieve que duermen en las ramas de los árboles y los reflejos del sol en el mar parecen diamantes que cubren tus ojos de luz.
Nunca he ido al lugar donde puedo dar vueltas sin parar con los ojos cerrados y mirando al cielo sin marearme. Donde las mariquitas surfean los pétalos de las flores y no tengo alergia a mi gato Garfield. Donde puedo saltar y cantar sin parar, sin miedo a que me digan nada. Donde puedo reirme de lo más tonto y llorar por lo más precioso.
Nunca he ido al lugar donde mi armario está lleno de vestidos y zapatos bonitos. Vestidos y zapatos que puedo manchar de tanto jugar. Vestidos y zapatos llenos de parches que he tenido que coserles porque se me han roto y no tengo otros. No me importa. Siguen siendo bonitos. Allí si. Los más bonitos del mundo.
Nunca he ido al lugar donde puedo disfrutar del olor del óleo y dibujar con mis dedos mi alegría en un lienzo. Donde puedo dibujar los sentimientos más frágiles que guardo en mi cajita de perlas. Donde puedo sonreir y hablar sin precaución alguna.
Nunca he ido al lugar donde nunca podré perder tren alguno. Donde los sueños se cumplen y puedes disfrutarlos sabiendo que no hay un puñal esperando tras la puerta. Donde las cosas no son fáciles de conseguir, pero, al menos, la gente es honesta.
Nunca he ido al lugar donde no me convierto en un problema de un modo u otro. Donde la gente no se esfuerza por mi, y si lo hace, yo puedo devolver el esfuerzo. Donde nada es gratuíto. Donde la inocencia se respeta y las lágrimas caen en un bote que se tira al mar, como las cenizas.
Nunca he ido al lugar donde la diversión es la religión y la tristeza el terrorismo.
Donde tu eres mi Nino Quincampoix y yo soy tu Amèlie.
Donde no te vuelvo a ver llorar en aquella puerta.
Donde los malos recuerdos están prohibidos una vez se ha aprendido de ellos.
Donde todos sonreímos.
Sin más.
Nunca he ido a ese lugar.
El precio del pasaje es quitarme mi traje de detective.
Pero llevo tanto tiempo con él puesto, que cuando me quite las gafas, se me van a quemar las retinas.
Por no mencionar que me va a hacer falta una espátula para despegarme la trenca de la piel.
Todavía no estoy preparada.
Nunca he ido al lugar donde el invierno se vive acurrucado en la esquina de un ventanal, tapado por una manta y el olor dulce de una taza de chocolate caliente. Donde los veranos son contínuos paseos en bicicleta que van cortando la ligera brisa del mar. Donde los helados son de mil sabores y los muñecos de nieve sonríen por donde quiera que vayas. Donde los cristales de nieve que duermen en las ramas de los árboles y los reflejos del sol en el mar parecen diamantes que cubren tus ojos de luz.
Nunca he ido al lugar donde puedo dar vueltas sin parar con los ojos cerrados y mirando al cielo sin marearme. Donde las mariquitas surfean los pétalos de las flores y no tengo alergia a mi gato Garfield. Donde puedo saltar y cantar sin parar, sin miedo a que me digan nada. Donde puedo reirme de lo más tonto y llorar por lo más precioso.
Nunca he ido al lugar donde mi armario está lleno de vestidos y zapatos bonitos. Vestidos y zapatos que puedo manchar de tanto jugar. Vestidos y zapatos llenos de parches que he tenido que coserles porque se me han roto y no tengo otros. No me importa. Siguen siendo bonitos. Allí si. Los más bonitos del mundo.
Nunca he ido al lugar donde puedo disfrutar del olor del óleo y dibujar con mis dedos mi alegría en un lienzo. Donde puedo dibujar los sentimientos más frágiles que guardo en mi cajita de perlas. Donde puedo sonreir y hablar sin precaución alguna.
Nunca he ido al lugar donde nunca podré perder tren alguno. Donde los sueños se cumplen y puedes disfrutarlos sabiendo que no hay un puñal esperando tras la puerta. Donde las cosas no son fáciles de conseguir, pero, al menos, la gente es honesta.
Nunca he ido al lugar donde no me convierto en un problema de un modo u otro. Donde la gente no se esfuerza por mi, y si lo hace, yo puedo devolver el esfuerzo. Donde nada es gratuíto. Donde la inocencia se respeta y las lágrimas caen en un bote que se tira al mar, como las cenizas.
Nunca he ido al lugar donde la diversión es la religión y la tristeza el terrorismo.
Donde tu eres mi Nino Quincampoix y yo soy tu Amèlie.
Donde no te vuelvo a ver llorar en aquella puerta.
Donde los malos recuerdos están prohibidos una vez se ha aprendido de ellos.
Donde todos sonreímos.
Sin más.
Nunca he ido a ese lugar.
El precio del pasaje es quitarme mi traje de detective.
Pero llevo tanto tiempo con él puesto, que cuando me quite las gafas, se me van a quemar las retinas.
Por no mencionar que me va a hacer falta una espátula para despegarme la trenca de la piel.
Todavía no estoy preparada.
viernes, 23 de noviembre de 2012
don'tmakesense**
Me gusta creer que las coincidencias o las casualidades no existen.
Me gusta creer que todo lo que pasa, tiene un porqué.
Me gusta creer que la gente que entra en tu vida, lo hace por alguna razón.
No me mato buscando respuestas.
Sólo disfruto lo que quiero creer que son pistas para seguir mi camino.
Flipo con que, de toda la gente que se presentó al concurso de Lisboa (no de mi pueblo, no. De Lisboa. Capital de Portugal), nos cogieran a mi amiga y a mi.
Flipo al pensar que le he hecho los coros al que es, sin duda, mi cantante favorito.
Flipo al recordar que en verano pensé 'algo más tiene que pasar' y ayer me subí al escenario con él.
Igual que flipé (y fliparé siempre) con lo que me dijo al salir del camerino después de oirme cantar.
Ayer parecía un sueño.
No se si conseguiré algún día asimilar que fue real.
Lo que se es que tiene que significar algo.
Y me da en la nariz que ese algo va a ser emocionante.
Llamadme loca, pero Lisboa tenía que pasar por algo.
Creo que he cogido por fin el camino que tiene las piedrecitas de colores.
Quiero creer eso.
Mola mucho cuando las metas que te tienes que plantear son tus propios sueños.
Tengo un año por delante para vivir y tomar decisiones.
Me dijeron el año pasado que tenía que echar a volar.
Ahora no tengo miedo.
No es la emoción de lo que pasó ayer.
Es la emoción de ver que hay mucho más allá de una escuela.
De ver que tus límites realmente los pones tú.
Es querer coger la luna y comértela como si fuera un queso.
Bueno, no. Un queso no. Que no me gusta.
Pan? No. Pan no.
Ya está. Una bola gigante de chocolate blanco.
Eso si.
Bueno, os dejo, que me tengo que casar con un papá noel de chocolate y celebrar el cumpleaños de mi amiga.
Si.
Habéis leído bien.
Es el cumpleaños de mi amiga.
Mika - My interpretation
Me gusta creer que todo lo que pasa, tiene un porqué.
Me gusta creer que la gente que entra en tu vida, lo hace por alguna razón.
No me mato buscando respuestas.
Sólo disfruto lo que quiero creer que son pistas para seguir mi camino.
Flipo con que, de toda la gente que se presentó al concurso de Lisboa (no de mi pueblo, no. De Lisboa. Capital de Portugal), nos cogieran a mi amiga y a mi.
Flipo al pensar que le he hecho los coros al que es, sin duda, mi cantante favorito.
Flipo al recordar que en verano pensé 'algo más tiene que pasar' y ayer me subí al escenario con él.
Igual que flipé (y fliparé siempre) con lo que me dijo al salir del camerino después de oirme cantar.
Ayer parecía un sueño.
No se si conseguiré algún día asimilar que fue real.
Lo que se es que tiene que significar algo.
Y me da en la nariz que ese algo va a ser emocionante.
Llamadme loca, pero Lisboa tenía que pasar por algo.
Creo que he cogido por fin el camino que tiene las piedrecitas de colores.
Quiero creer eso.
Mola mucho cuando las metas que te tienes que plantear son tus propios sueños.
Tengo un año por delante para vivir y tomar decisiones.
Me dijeron el año pasado que tenía que echar a volar.
Ahora no tengo miedo.
No es la emoción de lo que pasó ayer.
Es la emoción de ver que hay mucho más allá de una escuela.
De ver que tus límites realmente los pones tú.
Es querer coger la luna y comértela como si fuera un queso.
Bueno, no. Un queso no. Que no me gusta.
Pan? No. Pan no.
Ya está. Una bola gigante de chocolate blanco.
Eso si.
Bueno, os dejo, que me tengo que casar con un papá noel de chocolate y celebrar el cumpleaños de mi amiga.
Si.
Habéis leído bien.
Es el cumpleaños de mi amiga.
Mika - My interpretation
jueves, 22 de noviembre de 2012
Never**
Lo malo de recordar cosas y desear que vuelvan a pasar es que, si pasan, las disfrutas.
Pero te emocionas y te entran ganas de llorar.
Y pareces gilipollas.
Empiezo a comprender que fuimos una coincidencia maravillosa.
Yo nunca. Nunca.
viernes, 26 de octubre de 2012
silly**
Es una tontería.
Es muy tonta la sonrisa que se me dibuja en la cara cuando pienso en tí.
Es muy tonta la sensación que recorre mi cuerpo cuando me acuerdo de tí. Aunque sea un segundo.
Es una tontería.
La mayor tontería de mi vida.
Todo quedó muy claro.
Me lo dejaste muy claro.
Lo asimilé.
Aún así, no entiendo esta sensación.
No la entiendo.
No estoy triste.
Estoy feliz.
Feliz porque nunca pasó nada.
Es una tontería.
Yo quería que pasara.
Y no le doy vueltas al tema.
Pero surge. Vuelve.
Sin yo quererlo ni buscarlo.
No le doy importancia.
Lo ignoro.
Pero es muy intenso.
Tan intenso como aquel momento en el que estuvimos a punto de besarnos.
Se me ponen los pelos de punta al recordarlo.
Entonces me pregunto si te acuerdas de mí.
Si piensas alguna vez en mí.
Si de verdad llegaste a sentir algo por mí.
Y la lluvia de imágenes empieza a caer en mi cabeza.
Y salpica mis ojos.
Pero, ¿sabes qué pasa?
Que cuando esa sensación está a punto de ebullir y quemarme por dentro, recuerdo que es una tontería.
Porque me acuerdo de todas las veces que me has evitado.
Porque me acuerdo de todas las veces que te he tenido que sacar un saludo con sacacorchos.
Porque me acuerdo de todas las veces que has dejado de contestarme al mensaje que te pongo cada año para quedar y tomar algo, sin más.
Porque me acuerdo de todas las veces que me has escrito como si nos conocieramos desde el dia de antes.
Porque me acuerdo de todas las veces que me has visto por la calle y me has girado la cara.
Porque me acuerdo de aquella noche.
Por eso es una tontería.
Esta entrada es una tontería.
Como lo serán todas las que están por venir.
Fuiste un huracán y estás dando los últimos coletazos, sin tú quererlo ni saberlo.
Termina pronto.
Por favor.
Pero vuelve.
Prometo no quererte.
It's 5 o'clock in the morning. Conversation got boring. You said you'd go into bed soon, so I snook off to your bedroom. And I thought I'd just wait there until I heard you come upstairs, and I'd pretend that I was sleeping, and I was hoping you were creeping...with me.
Lily Allen - Who'd known
Es muy tonta la sonrisa que se me dibuja en la cara cuando pienso en tí.
Es muy tonta la sensación que recorre mi cuerpo cuando me acuerdo de tí. Aunque sea un segundo.
Es una tontería.
La mayor tontería de mi vida.
Todo quedó muy claro.
Me lo dejaste muy claro.
Lo asimilé.
Aún así, no entiendo esta sensación.
No la entiendo.
No estoy triste.
Estoy feliz.
Feliz porque nunca pasó nada.
Es una tontería.
Yo quería que pasara.
Y no le doy vueltas al tema.
Pero surge. Vuelve.
Sin yo quererlo ni buscarlo.
No le doy importancia.
Lo ignoro.
Pero es muy intenso.
Tan intenso como aquel momento en el que estuvimos a punto de besarnos.
Se me ponen los pelos de punta al recordarlo.
Entonces me pregunto si te acuerdas de mí.
Si piensas alguna vez en mí.
Si de verdad llegaste a sentir algo por mí.
Y la lluvia de imágenes empieza a caer en mi cabeza.
Y salpica mis ojos.
Pero, ¿sabes qué pasa?
Que cuando esa sensación está a punto de ebullir y quemarme por dentro, recuerdo que es una tontería.
Porque me acuerdo de todas las veces que me has evitado.
Porque me acuerdo de todas las veces que te he tenido que sacar un saludo con sacacorchos.
Porque me acuerdo de todas las veces que has dejado de contestarme al mensaje que te pongo cada año para quedar y tomar algo, sin más.
Porque me acuerdo de todas las veces que me has escrito como si nos conocieramos desde el dia de antes.
Porque me acuerdo de todas las veces que me has visto por la calle y me has girado la cara.
Porque me acuerdo de aquella noche.
Por eso es una tontería.
Esta entrada es una tontería.
Como lo serán todas las que están por venir.
Fuiste un huracán y estás dando los últimos coletazos, sin tú quererlo ni saberlo.
Termina pronto.
Por favor.
Pero vuelve.
Prometo no quererte.
It's 5 o'clock in the morning. Conversation got boring. You said you'd go into bed soon, so I snook off to your bedroom. And I thought I'd just wait there until I heard you come upstairs, and I'd pretend that I was sleeping, and I was hoping you were creeping...with me.
Lily Allen - Who'd known
sábado, 20 de octubre de 2012
Cartas a una compañera desconocida**
Estimada compañera de piso mayor de 30 años:
Soy tu compañera de piso.
Me parece perfecto que, cada vez que vaya a la cocina, salgas inmediatamente de tu cuarto y te vengas conmigo a hablar. En serio, mola.
Me parece perfecto que, cada vez que me veas comer pasta, te preocupes de mi alimentación.
Me parece perfecto que seas vegetariana.
Me parece perfecto que te preocupes de qué la casa esté limpia y de que haya en ella un buen ambiente.
Me parece perfecto que te preocupes por el planeta. Y por la política mundial.
Me parece perfecto que te preocupes de si me han ingresado la beca o no.
Me parece perfecto que tengas much@s amig@s, y que se vengan a casa.
Me parece perfecto que sepas cómo funcionan los chicos de aquí. Y que tu amiga también lo sepa, también.
PERO
No hace falta, de verdad, que cada vez que llegue a la cocina, siempre, salgas a darme conversación. A veces me gusta cenar o comer viendo la tele. Y ya está. Ya sé que a ti no te gusta la tele de aquí porque casi todo es en inglés. Lo siento. Es que a mi si me gusta. Y que te quedes mirando con cara de 'pobre alma desgraciada', pues me la sopla.
Soy estudiante. Llevo años comiendo cosas no saludables. Ni me he muerto ni cuando tenga treinta años voy a ser un despojo humano por comer pasta una semana del mes.
No soy vegetariana. No me gusta la puta albahaca. No se la voy a echar a la pasta. Ni el queso. Ya sé que aquí hay quesos acojonantemente buenos. Me ves comer queso? NO, verdad? Pues deja de decírmelo, que ya te he dicho que no me gusta el queso. No voy a ir nunca a la feria orgánica de alimentación, asúmelo. Sé que es duro para tí, pero creo que la sal del super es igual que la de esa feria. No sé, lo imagino, vaya. Y el Avecrem es caldo de pollo. No entiendo por qué me dices que no compre verduras en el super cuando te digo que el Avecrem del super al que voy es muy extraño. Y si me dejo un plátano, es porque no me lo quiero comer. No es una tragedia griega. Es un plátano pocho.
He tirado la basura tres veces en una semana, limpiado el baño y la vitrocerámica cada vez que la he usado. Friego las sartenes y lo que no cabe en el lavavajillas. Enjuago las cosas antes de meterlas en el lavavajillas. Como vuelvas a tocar a mi puerta un viernes a las 4 de la tarde, mientras duermo la siesta, para que vuelva a bajar la basura, le prendo fuego a la albahaca. Como vuelvas a repetirme durante la comida que 'hay que ver, cómo está la casa' cuando la casa está como los chorros del oro, le prendo fuego a la albahaca. Como vuelvas a repetirme que hay que pasar la aspiradora o limpiar el cubo de la basura (por segunda vez en una semana), le prendo puto fuego a la puta albahaca. Es sábado. La semana acaba mañana. Hay más de 24h disponibles para pasar la aspiradora y la mopa. Si quiero puedo hasta fumigar (aunque no te lo voy a decir, vayamos a que te guste la idea y tenga que invertir más esfuerzo). Si te molesta, te aguantas. Ejercicio de resistencia. Como los que tengo yo que aguantar a la hora de la comida. Y mis compañeras de piso son normales. No están obligadas a saludarte. Simplemente o son tímidas o no les caes bien. Pero no las obligues. Entiendo que no te sepa bien, pero es lo que hay, get over it.
No estoy acostumbrada a reciclar. Más que nada, porque un día me enteré de que todo va al mismo sitio. Realmente, me importa una mierda si me he equivocado de bolsa al echar el brik de leche o si no he lavado el bote de paté antes de echarlo a la bolsa del vidrio. Creeme, te morirías al saber que ayer eché la servilleta de papel a la bolsa del plástico cuando fui a bajar la basura. Y que me olvidé de qué bolsa era qué (excepto el papel) y las eché todas al mismo contenedor. Te has muerto? Se ha acabado el mundo? Oh, vaya, fíjate qué cosas tiene la vida.
Estoy harta de política, políticos y sus respectivas madres. Si no tengo el día gracioso, me deprime. Es decir, si no estoy de copas, me deprime. Si ves que estoy viendo 'Toddlers and tiaras', BBC ENTERTAINMENT (ves? 'entertainment'. Ya tengo entretenimiento. Gracias.), o cualquier otra cosa, me importa una mierda si Portugal está mejor o peor que España, si Rajoy se ha tirado ya a Aznar o si los policías se han pegado entre ellos. Me estresa. Igual que me estresa recordar que todavía no tengo mi beca. No me hace falta que me repitas lo de 'ay, qué pena que no te hayan dado la beca todavía'. Creeme, ya me acuerdo yo solita. Hay muchos más temas de conversación.
Me encanta conocer a gente nueva, de verdad, es una cosa extraña que me pasa: veo a gente que no conozco y me digo 'puede ser interesante entablar una conversación con ese sujeto humano que está en mi cocina'. No tengo ningún problema. Pero, a partir de mañana, me voy a hacer la sorda de una manera tremenda. Que por qué? Pues porque ya es la quinta vez (de cinco) que tengo que levantarme de mi silla, abrir mi puerta e ir hasta el portero a abrirles a tus amigos. Creo que, a final de curso, podré poner en mi currículum que he sido portera.
Y, por favor, deja de decirme que los chicos de aquí son difíciles. Llevo un mes aquí y ya hay algo a punto de salir del horno (y, si no está a punto, estará cerca. Y, si no está cerca, mola mucho y punto, joder, que no me quiero casar). Con un chico de aquí. No entiendo la obsesión que tienes. Bueno, puedo imaginármelo. Pero que tú no lo consigas no quiere decir que el resto no podamos. Supongo que es que tu pones muchos flitros (o ninguno, eso les asusta también). Yo es que como cosas de McDonalds y esos sitios para gente que está mal de la cabeza y dejo que las cosas pasen tranquilamente. Entonces, soy más accesible. Supongo que por eso el chico me escribe todos los dias y me llama para quedar. No sé.
Y, por cierto, tu amiga, es que es fea. Y punto.
Espero que no te moleste esto. Es por nuestra amistad. Las cosas claras y el chocolate, en el Starbucks.
Me voy a pasar la aspiradora.
Soy tu compañera de piso.
Me parece perfecto que, cada vez que vaya a la cocina, salgas inmediatamente de tu cuarto y te vengas conmigo a hablar. En serio, mola.
Me parece perfecto que, cada vez que me veas comer pasta, te preocupes de mi alimentación.
Me parece perfecto que seas vegetariana.
Me parece perfecto que te preocupes de qué la casa esté limpia y de que haya en ella un buen ambiente.
Me parece perfecto que te preocupes por el planeta. Y por la política mundial.
Me parece perfecto que te preocupes de si me han ingresado la beca o no.
Me parece perfecto que tengas much@s amig@s, y que se vengan a casa.
Me parece perfecto que sepas cómo funcionan los chicos de aquí. Y que tu amiga también lo sepa, también.
PERO
No hace falta, de verdad, que cada vez que llegue a la cocina, siempre, salgas a darme conversación. A veces me gusta cenar o comer viendo la tele. Y ya está. Ya sé que a ti no te gusta la tele de aquí porque casi todo es en inglés. Lo siento. Es que a mi si me gusta. Y que te quedes mirando con cara de 'pobre alma desgraciada', pues me la sopla.
Soy estudiante. Llevo años comiendo cosas no saludables. Ni me he muerto ni cuando tenga treinta años voy a ser un despojo humano por comer pasta una semana del mes.
No soy vegetariana. No me gusta la puta albahaca. No se la voy a echar a la pasta. Ni el queso. Ya sé que aquí hay quesos acojonantemente buenos. Me ves comer queso? NO, verdad? Pues deja de decírmelo, que ya te he dicho que no me gusta el queso. No voy a ir nunca a la feria orgánica de alimentación, asúmelo. Sé que es duro para tí, pero creo que la sal del super es igual que la de esa feria. No sé, lo imagino, vaya. Y el Avecrem es caldo de pollo. No entiendo por qué me dices que no compre verduras en el super cuando te digo que el Avecrem del super al que voy es muy extraño. Y si me dejo un plátano, es porque no me lo quiero comer. No es una tragedia griega. Es un plátano pocho.
He tirado la basura tres veces en una semana, limpiado el baño y la vitrocerámica cada vez que la he usado. Friego las sartenes y lo que no cabe en el lavavajillas. Enjuago las cosas antes de meterlas en el lavavajillas. Como vuelvas a tocar a mi puerta un viernes a las 4 de la tarde, mientras duermo la siesta, para que vuelva a bajar la basura, le prendo fuego a la albahaca. Como vuelvas a repetirme durante la comida que 'hay que ver, cómo está la casa' cuando la casa está como los chorros del oro, le prendo fuego a la albahaca. Como vuelvas a repetirme que hay que pasar la aspiradora o limpiar el cubo de la basura (por segunda vez en una semana), le prendo puto fuego a la puta albahaca. Es sábado. La semana acaba mañana. Hay más de 24h disponibles para pasar la aspiradora y la mopa. Si quiero puedo hasta fumigar (aunque no te lo voy a decir, vayamos a que te guste la idea y tenga que invertir más esfuerzo). Si te molesta, te aguantas. Ejercicio de resistencia. Como los que tengo yo que aguantar a la hora de la comida. Y mis compañeras de piso son normales. No están obligadas a saludarte. Simplemente o son tímidas o no les caes bien. Pero no las obligues. Entiendo que no te sepa bien, pero es lo que hay, get over it.
No estoy acostumbrada a reciclar. Más que nada, porque un día me enteré de que todo va al mismo sitio. Realmente, me importa una mierda si me he equivocado de bolsa al echar el brik de leche o si no he lavado el bote de paté antes de echarlo a la bolsa del vidrio. Creeme, te morirías al saber que ayer eché la servilleta de papel a la bolsa del plástico cuando fui a bajar la basura. Y que me olvidé de qué bolsa era qué (excepto el papel) y las eché todas al mismo contenedor. Te has muerto? Se ha acabado el mundo? Oh, vaya, fíjate qué cosas tiene la vida.
Estoy harta de política, políticos y sus respectivas madres. Si no tengo el día gracioso, me deprime. Es decir, si no estoy de copas, me deprime. Si ves que estoy viendo 'Toddlers and tiaras', BBC ENTERTAINMENT (ves? 'entertainment'. Ya tengo entretenimiento. Gracias.), o cualquier otra cosa, me importa una mierda si Portugal está mejor o peor que España, si Rajoy se ha tirado ya a Aznar o si los policías se han pegado entre ellos. Me estresa. Igual que me estresa recordar que todavía no tengo mi beca. No me hace falta que me repitas lo de 'ay, qué pena que no te hayan dado la beca todavía'. Creeme, ya me acuerdo yo solita. Hay muchos más temas de conversación.
Me encanta conocer a gente nueva, de verdad, es una cosa extraña que me pasa: veo a gente que no conozco y me digo 'puede ser interesante entablar una conversación con ese sujeto humano que está en mi cocina'. No tengo ningún problema. Pero, a partir de mañana, me voy a hacer la sorda de una manera tremenda. Que por qué? Pues porque ya es la quinta vez (de cinco) que tengo que levantarme de mi silla, abrir mi puerta e ir hasta el portero a abrirles a tus amigos. Creo que, a final de curso, podré poner en mi currículum que he sido portera.
Y, por favor, deja de decirme que los chicos de aquí son difíciles. Llevo un mes aquí y ya hay algo a punto de salir del horno (y, si no está a punto, estará cerca. Y, si no está cerca, mola mucho y punto, joder, que no me quiero casar). Con un chico de aquí. No entiendo la obsesión que tienes. Bueno, puedo imaginármelo. Pero que tú no lo consigas no quiere decir que el resto no podamos. Supongo que es que tu pones muchos flitros (o ninguno, eso les asusta también). Yo es que como cosas de McDonalds y esos sitios para gente que está mal de la cabeza y dejo que las cosas pasen tranquilamente. Entonces, soy más accesible. Supongo que por eso el chico me escribe todos los dias y me llama para quedar. No sé.
Y, por cierto, tu amiga, es que es fea. Y punto.
Espero que no te moleste esto. Es por nuestra amistad. Las cosas claras y el chocolate, en el Starbucks.
Me voy a pasar la aspiradora.
viernes, 5 de octubre de 2012
Alice**
Los delirios de grandeza, lejos de ayudarte a crecer, te hacen empequeñecer hasta un punto en el que, por mucho que grites, nadie te oye.
No es que estés sola. Es que nadie te ve. Nadie nota tu presencia.
Y gritas y gritas y gritas. Y tu voz muere poco a poco.
Te quedas vacía por dentro.
A solas con ese sentimiento de soledad que te inunda.
Y luchas y luchas y luchas por que se vaya. Y tus fuerzas mueren poco a poco.
Te vuelves vulnerable.
Vuelves a ser niño.
Para lo malo.
Revives una y otra vez todas esas cosas que hacen que te duela el alma.
No paran de llover cristales del cielo.
Te hacen sangrar.
Y buscas una salida.
Tocas las puertas, pero no las puedes abrir.
Eres demasiado pequeña para llegar al pomo.
Entras en cólera.
Buscas derribar a los gigantes.
Pero, aunque les pegues patadas en las espinillas, no puedes.
Puedes debilitarlos, dejarlos heridos, hacerles daño, pero no acabar con ellos.
Y te destrozas los pies.
Pero justo, cuando piensas que no puedes seguir, te encuentras una semilla.
Te subes a ella.
Un gigante da un paso.
Y vuelas, vuelas lejos.
Tanto que llegas a una mesita.
Te encuentras dos galletas que te suplican que les des un mordisco.
Una te hará más grande.
Otra te hará desaparecer.
No sabes cual es cual.
Cierras los ojos.
Muerdes.
Creces.
Todos esos gigantes que te aterraban, ahora te sonríen.
Y sonríes:
Por fin vuelves a ser pequeña por dentro.
Growth in process. Thank you for your attention.
Alice - Avril Lavigne
Settle down - No doubt
No es que estés sola. Es que nadie te ve. Nadie nota tu presencia.
Y gritas y gritas y gritas. Y tu voz muere poco a poco.
Te quedas vacía por dentro.
A solas con ese sentimiento de soledad que te inunda.
Y luchas y luchas y luchas por que se vaya. Y tus fuerzas mueren poco a poco.
Te vuelves vulnerable.
Vuelves a ser niño.
Para lo malo.
Revives una y otra vez todas esas cosas que hacen que te duela el alma.
No paran de llover cristales del cielo.
Te hacen sangrar.
Y buscas una salida.
Tocas las puertas, pero no las puedes abrir.
Eres demasiado pequeña para llegar al pomo.
Entras en cólera.
Buscas derribar a los gigantes.
Pero, aunque les pegues patadas en las espinillas, no puedes.
Puedes debilitarlos, dejarlos heridos, hacerles daño, pero no acabar con ellos.
Y te destrozas los pies.
Pero justo, cuando piensas que no puedes seguir, te encuentras una semilla.
Te subes a ella.
Un gigante da un paso.
Y vuelas, vuelas lejos.
Tanto que llegas a una mesita.
Te encuentras dos galletas que te suplican que les des un mordisco.
Una te hará más grande.
Otra te hará desaparecer.
No sabes cual es cual.
Cierras los ojos.
Muerdes.
Creces.
Todos esos gigantes que te aterraban, ahora te sonríen.
Y sonríes:
Por fin vuelves a ser pequeña por dentro.
Growth in process. Thank you for your attention.
Alice - Avril Lavigne
Settle down - No doubt
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